Se conoce que la actividad biológica del propóleo se relaciona con los flavonoides.
Las propiedades más interesantes se resumen en:
-Antioxidante y anticonservante:
Misic y al (1990). Demuestran la actividad del propóleo como inhibidores de la peroxidación de los lípidos de la lecitina.
Luego podemos utilizarlo para la conservación de las grasas y de los alimentos, sustituyendo de esta forma los antioxidantes de síntesis.
-Bacteriostático y bactericida:
Se ha demostrado su actividad frente a: Staphylococcus aureus, Streptococus faecaelis, Corynebacterium, E. Coli, Krebsiella, Salmonella Cholerae, Salmonella Enteridis, Tiphosa, Dublin, Shigella, proteus vulgaris, Mycobacterium tuberculosis, Bacillus Subtilis, etc…
-Antimicótico:
Se han evidenciado muchos hongos en la piel como: Microsporum Trichophyton, Candidas, Torulopsis, Tricosporum. El propóleo no es una antimicrobiano de amplio espectro, pero posee, a dosis adecuadas, efectos antimicóticos y bacteriostáticos.
Empleándose de forma útil para potenciar incluso algunos antibióticos como: biomicina, tetraciclinas, neomicinas, polimixina, estreptomicina, pelicilinas, etc…
-Antiviral:
En los años 80, se realizaron estudios en herpes y se vió que en el herpes labialis, los cintíficos Debiagi, Tateo y al, individualizaron la crisina y el kaempferol, flavonoides principales en la responsabilidad de esta actividad antiviral.
Se observó en laboratorio la propiedad inhibidora, en la replicación de algunos adenovirus, coronavirus y rotavirus.
-Anestésico:
En la antigua URSS observaron esta actividad anestédica del propóleo.
-Cicatrizante:
Su acción es de regeneración de los tejidos y cicatrización de heridas. Utilizándolo en: quemaduras, eccemas de origen bacteriano. Debemos destacar su acción sobre las llagas.
-Inmunoestimulante:
Se ha visto esta acción de inmunogénesis en conejillos de Indias y en terneros.
-Vasoprotector:
Esta acción es debida a la presencia de los flavonoides contenidos en el propóleo.